First Love

Una serie de Netflix dirigida por Yuri Kanchiku, con el beneplácito de la cantautora Hikaru Utada para materializar su inspiración. Tras las dificultades derivadas de la pandemia iniciada en 2019, finalmente se estrenó en noviembre de 2022.

Una historia suspendida entre dos canciones

El frío del norte, en lugar de entumecer sus cuerpos, parecía conservar mejor sus pasiones tórridas, que dilataban sus pupilas, sobreponiéndose al viento álgido y tozudo. El blanco silente de los campos de Hokkaido, sin montañas a la vista, era testigo de la querencia profunda en cada tacto, en cada mirada que se obsequiaban sin escatimar, cuya atracción, prodigada y transparente, se fundía en sus almas.

En el preámbulo se aclara la fuente de inspiración de la genial directora. Dos canciones, First Love y Hatsukoi (primer amor, en japonés), de Hikaru Utada, ambas con diferente estilo; las décadas parecen haberle sumado o quitado algo, difícil de precisar. El hecho es que, entre los tiempos en que viven ambas canciones, se albergaba una historia: una de las mejores historias de amor jamás contadas, a mi parecer.

Me gustan sus tomas encuadradas; cada toma parece una fotografía cuidadosamente compuesta. La dirección de la luz parece un personaje más, que carga con la sístole y la diástole de las palabras no pronunciadas. La música de fondo, que acompaña la cotidianidad y los quehaceres mundanos, lejos de menoscabar las vidas de los personajes, divorciadas de ensueños, las hace brillar como quien no quiere la cosa.

La parentela de la novia, incluido el padre ausente, no parece querer mucho al enamorado; de hecho, las rencillas más injustas de la pareja nacen de la idealización del matrimonio de la madre, no de la novia en sí. Pero, a pesar de todo, en ese mundo ignoto tras la declaración de amor adolescente, no había nada temible: sus miradas atravesaban sus cuerpos, como si se atrajeran desde un lugar ajeno al tiempo.

Hasta que ocurre un fatal accidente y, por consiguiente, una pérdida de memoria de la enamorada.

Mi ethik-manía se vio afectada. ¿Qué debe hacer alguien en el lugar del coprotagonista masculino? ¿Qué es lo correcto? ¿Perseguir a quien uno ama y declararse, pese a la pérdida de memoria, es amor puro o apenas un capricho? ¿Un egocentrismo canallesco que solo conduce a la aniquilación de ambos? ¿Le hará realmente bien a ella?

Ante este dilema, la serie sugiere que toca retirarse, no por rendición; a veces, proteger a alguien es alejarse y dejarse olvidar.

El cierre fue muy satisfactorio: es una historia pulcra de principio a fin, una joya muy poco frecuente. Un último retorno a los albores de sus primeros encuentros; la memoria perdida revive a borbotones y todo tiene sentido, todo encaja perfectamente en medio del blanco perenne de la nieve del norte, con un enorme potencial aún encubierto.

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