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Alerta Stoner

Hay novelas que uno admira, como La Regenta. Otras que uno comprende, como The Heart Is a Lonely Hunter. Pero muy pocas consiguen hacerle preguntas incómodas a quien las lee, y hacerlo constantemente. Stoner, de John Williams, fue una de ellas Mientras avanzaba por sus páginas, mi ethik-manía no dejaba de intervenir. No juzgaba la calidad de la novela; su escritura es muy bella y pulcra. Juzgaba a Stoner, su protagonista. Me preguntaba una y otra vez: ¿qué debió haber hecho en cada situación? Al principio, su vida mantiene un rumbo sereno. Descubre la literatura gracias a un profesor extraordinario y, por primera vez, entiende cuál es su lugar en el mundo. Por ello decide renunciar a ser agrónomo y apartarse de la granja de sus padres, quienes lo comprenden y saben que aquel lugar seguirá siendo siempre su hogar, un sitio al que podrá volver cuando lo necesite. Esa decisión nunca me pareció un error. Encontrar la vocación y permanecer fiel a ella es, probablemente, una de l...

Sabina no podría ser mi amigo

El poeta que canta para ser escuchado en un mundo que ya nadie lee Admiro su verbo, su dedicación a la literatura y su gusto por la belleza en la prosa. Sin embargo, hay algo en él que me impide acercarme, que me impide desear formar parte de su vida. Su fuente de inspiración es, muchas veces, la miseria humana. Yo niego la necesidad del sufrimiento como condición esencial para crear poesía. La belleza puede atravesar el dolor, pero no creo que nazca de él. Del sufrimiento puede surgir arte, desde luego, pero eso no convierte al sufrimiento en una virtud. A lo sumo, la madurez de un poeta puede cantar la tristeza que deja. Y cuando hablo de madurez, me refiero a una madurez espiritual: el arrepentimiento de no haber sabido ver antes. Pienso, por ejemplo, en las prostitutas. En una entrevista, Sabina dijo que siempre que puede les paga el doble de lo que piden porque le parece que cobran muy poco por lo que dan. Algunos verán en ello compasión. Yo no puedo. No podría ser amigo...

Leibniz en el bosque

Dijo el gran Leibniz: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”. Si bien jamás me convenció, hoy interpreté dicha frase de otra manera. Me fui de senderismo Cargué mi mochila, mis zapatos de montaña, agua y algo de comer. Buscaba conectar con la naturaleza y, claro, dejar que la naturaleza conectara conmigo; relajarme, expulsar un poco del estrés acumulado. Pero mientras avanzaba por el bosque me crucé con una serpiente estando completamente solo y sentí cómo se me encrespaban los nervios; luego, un gusano cayó desde lo alto directamente sobre mi cuello y olvidé respirar por un instante; más adelante vi enormes ciempiés venenosos que, aunque no matan, pueden dejarte vulnerable ante cualquier otro peligro acechando alrededor. Finalmente, me topé con un ciervo salvaje oculto detrás de unos arbustos; no lo vi de frente, pero bastaba imaginar un movimiento brusco para pensar en una pierna rota. Y pensé para mis adentros: vine buscando paz, pero esto resulta un tanto peligr...

El malentendido de Werther

Las penas del joven Werther, la novela que, injustificadamente, instó a una juventud neófita en el arte de vivir al suicidio. Goethe se culpó y, buscando enmendar su rumbo literario, se apartó de la corriente del romanticismo y negó su creencia en el artista como héroe. El mencionado libro había sido malentendido. Con este reproche empieza la obra, y yo quise entender su mensaje real; mi ethik-manía me aseguraba que el suicidio no es el camino, empujándome a confirmar aquello que Goethe realmente quiso comunicar. Goethe, un hombre capaz de amar. Su romanticismo no le quita nada de su agudeza intelectual; muy al contrario de la mayoría de los genios, que, yo creo, por lo general mueren solteros, sin descendencia y sin haber conocido la pasión desenfrenada. Un hombre que lanza frases como: «Una cosa es cierta: nada justifica tanto la existencia de un hombre como el ser amado por alguien» Un hombre que lleva a indagar en cada esbozo de sus textos, no con ingenuidad intel...

First Love

Una serie de Netflix dirigida por Yuri Kanchiku, con el beneplácito de la cantautora Hikaru Utada para materializar su inspiración. Tras las dificultades derivadas de la pandemia iniciada en 2019, finalmente se estrenó en noviembre de 2022. Una historia suspendida entre dos canciones El frío del norte, en lugar de entumecer sus cuerpos, parecía conservar mejor sus pasiones tórridas, que dilataban sus pupilas, sobreponiéndose al viento álgido y tozudo. El blanco silente de los campos de Hokkaido, sin montañas a la vista, era testigo de la querencia profunda en cada tacto, en cada mirada que se obsequiaban sin escatimar, cuya atracción, prodigada y transparente, se fundía en sus almas. En el preámbulo se aclara la fuente de inspiración de la genial directora. Dos canciones, First Love y Hatsukoi (primer amor, en japonés), de Hikaru Utada, ambas con diferente estilo; las décadas parecen haberle sumado o quitado algo, difícil de precisar. El hecho es que, entre los tiempos en...

Habitar antes de partir

Dos ideas que pasaron a formar parte de mi identidad. La primera idea es casi un cliché, pero desde la experiencia del autor la frase adquiere un corte más fino. “Menos impresionado, más implicado” McConaughey sugiere que gran parte de nuestra ansiedad nace de vivir fascinados por futuros idealizados, posibilidades abstractas y versiones imaginarias de nosotros mismos. Es como soñar despierto todo el día. Mi ethik-manía se vio avergonzada ante esto, porque durante mucho tiempo pensé que soñar constantemente con un futuro idílico no tenía nada de contraproducente, incluso que era algo positivo, cuando en realidad era una alerta. Mientras más nos impresionamos con aquello que “podríamos llegar a ser”, menos actuamos. La vida termina convirtiéndose en una eterna postergación. Implicarse, en cambio, significa actuar ahora, incluso sin certeza, incluso con miedo. Es una mentalidad impresionante. La segunda idea me golpeó todavía más: “Donde sea que estés, dale la justici...

La luna errante

“La luna errante” de Yuu Nagira es un libro que me hizo contemplar la imperfección humana y aceptarla un poco más La historia se inicia siguiendo a una niña de nueve años que se resiste a volver a la casa de sus tíos, donde vive tras ser separada de sus padres por decisión de las autoridades, y a un joven cuya presencia resulta difícil de encajar en una sola categoría. Dos vidas que se cruzan en un margen extraño, difícil de asimilar. La película apenas roza sus interiores; el libro, en cambio, es profundamente introspectivo. Al final queda una sensación difícil de nombrar, como si se aflojara una tensión antigua sostenida por el juicio tozudo y teñido de falsa virtud de una sociedad enferma. Un día, bajo la lluvia, Sarasa toma la mano de Fumi, quien la invita a marcharse con él. La convivencia dura dos meses. Para ella, un respiro. Cuando el caso se hace público, sus vidas se hacen pedazos. Fumi es señalado como violador y Sarasa queda reducida a una figura confusa, atrap...