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Mostrando entradas de junio, 2026

Alerta Stoner

Hay novelas que uno admira, como La Regenta. Otras que uno comprende, como The Heart Is a Lonely Hunter. Pero muy pocas consiguen hacerle preguntas incómodas a quien las lee, y hacerlo constantemente. Stoner, de John Williams, fue una de ellas Mientras avanzaba por sus páginas, mi ethik-manía no dejaba de intervenir. No juzgaba la calidad de la novela; su escritura es muy bella y pulcra. Juzgaba a Stoner, su protagonista. Me preguntaba una y otra vez: ¿qué debió haber hecho en cada situación? Al principio, su vida mantiene un rumbo sereno. Descubre la literatura gracias a un profesor extraordinario y, por primera vez, entiende cuál es su lugar en el mundo. Por ello decide renunciar a ser agrónomo y apartarse de la granja de sus padres, quienes lo comprenden y saben que aquel lugar seguirá siendo siempre su hogar, un sitio al que podrá volver cuando lo necesite. Esa decisión nunca me pareció un error. Encontrar la vocación y permanecer fiel a ella es, probablemente, una de l...

Sabina no podría ser mi amigo

El poeta que canta para ser escuchado en un mundo que ya nadie lee Admiro su verbo, su dedicación a la literatura y su gusto por la belleza en la prosa. Sin embargo, hay algo en él que me impide acercarme, que me impide desear formar parte de su vida. Su fuente de inspiración es, muchas veces, la miseria humana. Yo niego la necesidad del sufrimiento como condición esencial para crear poesía. La belleza puede atravesar el dolor, pero no creo que nazca de él. Del sufrimiento puede surgir arte, desde luego, pero eso no convierte al sufrimiento en una virtud. A lo sumo, la madurez de un poeta puede cantar la tristeza que deja. Y cuando hablo de madurez, me refiero a una madurez espiritual: el arrepentimiento de no haber sabido ver antes. Pienso, por ejemplo, en las prostitutas. En una entrevista, Sabina dijo que siempre que puede les paga el doble de lo que piden porque le parece que cobran muy poco por lo que dan. Algunos verán en ello compasión. Yo no puedo. No podría ser amigo...

Leibniz en el bosque

Dijo el gran Leibniz: “Vivimos en el mejor de los mundos posibles”. Si bien jamás me convenció, hoy interpreté dicha frase de otra manera. Me fui de senderismo Cargué mi mochila, mis zapatos de montaña, agua y algo de comer. Buscaba conectar con la naturaleza y, claro, dejar que la naturaleza conectara conmigo; relajarme, expulsar un poco del estrés acumulado. Pero mientras avanzaba por el bosque me crucé con una serpiente estando completamente solo y sentí cómo se me encrespaban los nervios; luego, un gusano cayó desde lo alto directamente sobre mi cuello y olvidé respirar por un instante; más adelante vi enormes ciempiés venenosos que, aunque no matan, pueden dejarte vulnerable ante cualquier otro peligro acechando alrededor. Finalmente, me topé con un ciervo salvaje oculto detrás de unos arbustos; no lo vi de frente, pero bastaba imaginar un movimiento brusco para pensar en una pierna rota. Y pensé para mis adentros: vine buscando paz, pero esto resulta un tanto peligr...